Libreta y cuadrículas
Libretas de campo y cuadrículas
Montada en una raíz de Rhizophora, el agua salobre llega a unos 20cm de las raíces. Mis tenis mojados, inundados en barro a salvo, por el momento, del lodo que los succiona para quedarse con ellos. Un insistente mosquito se obstina en posarse en mi frente sudorosa. Mis manos ocupadas con libreta y lápiz, mi mente atenta a los datos dictados. De pronto, se me escurre entre las manos la libreta, que se hunde en el agua salobre y el barro. Observo cómo sus páginas se despliegan y ralentizan su descenso al fondo, sin que pueda llegar a tiempo para evitarlo. Resbalo suavemente sobre la pendiente de la raíz de mangle, en el trayecto me golpeo la espinilla que me hace sofocar un aullido de dolor y por fin, caen mis pies chapoteando en el agua lodosa, sobre la dichosa libreta de campo. Con agilidad entrenada, recojo el cuadernillo, lo sacudo, lo trato de secar en mi salpicada ropa de barro y me dispongo de nuevo a escribir sobre el papel impermeable que usan los biólogos de campo.
Video generado por IA
Los sonidos del bosque nos envolvían todo el día, y, con ellos un descanso placentero de las vicisitudes del mundo "real". El bosque nos abrazaba para que formáramos parte de él.
Sonidos del manglar: segundo audio https://pixabay.com/es/sound-effects/search/manglares/
Desde lo alto, montado sobre una de la raíces del Rhizophora, Jorge observa la escena, espera a que se normalice la situación, para seguir con la tarea del día: recoger los datos del DAP (diámetro a la altura de pecho) de cada árbol del cuadrante. Cada árbol está numerado y localizado en los cuadrantes en tierra y en el mapa. Con ayuda de un grupo de asistentes logró montar la cuadrícula; los muchachos biólogos le ayudaron por amor a la ciencia, a la biología, a sus sueños y a los de Jorge. No estuve para ese tiempo en el campo pues, fue hasta que me casé que me convertí en su esposa y como quien no quiere la cosa, me transmuté en su asistente ad honorem.

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